lunes, 9 de marzo de 2015

Las Cartas de un cartero: Capitulo -II

Mi día siempre es el mismo, despierto a las cuatro y media de la mañana, contemplo el espejo que hay en mi techo y digo: “hasta en la madrugada soy guapo” después de este ritual, que pienso que es muy común entre las personas, me levanto, busco mi cepillo dental, lavo mi boca y ahí me encuentro con otro espejo, sonrió y él me sonríe coqueteándome, observo mis uniforme que me pide que me vista, me lo coloco, me acicalo mientras lo hago, salgo a la calle y veo ese señor de aspecto demacrado, como si le han dado la trágica noticia que padece de cáncer, después veo una y otras señora nada deseables, que vergüenza siento por pertenecer a esta raza, llegó a la oficina donde me dan los sobres que tengo que entregar en la residencia.

Al llegar, leo un letrero enorme que dice: “Residencia La placita” creo que yo solo pude haberlo hecho muchísimo mejor, sin exuberantes conocimientos de carpintería. Cabe aclarar que no me considero misantrópico ya que yo mismo pertenezco a la humanidad y hacerlo significaría que me odie a mí mismo, eso imposible, lo que si odio son cierto patrones monótonamente desagradables de las personas, como por ejemplo levantarse a cepillarse los dientes con un toque de agonía, la estruendosa voz de los niños, el día paga; toda la gente anda emocionada porque ya tendrán una linda semana, mientras que a lo lejos nos adentramos al túnel del resto del mes hasta ver la luz de la próxima mesada, lo que más odio a tal punto que llego a deprimirme es el viaje en autobús, esa cantidad de personas que están sentadas o mejor dichos inanimadas esperando que el tiempo transcurra, como si fuesen esclavos del conductor, nada sucede mientras estén en ese autobús, excepto cuando los asaltantes deciden despertar a estos pasajeros y hacerles recordar que aún están vivos.

                                                                             Mario Santos.




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1 comentario:

  1. Como siempre, tan bueno como real.
    La rutina puede llegar a ser, un arma de doble filo....

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